EL ECOSISTEMA DIGESTIVO

EL ECOSISTEMA DIGESTIVO

Publicado en: feb 20, 2020

EL ECOSISTEMA DIGESTIVO

Nuestra salud en general, depende en gran parte de lo que ocurre en nuestro sistema digestivo. Cualquier enfermedad que dificulte la digestión, reduce la absorción de nutrientes, lo cual afecta a todo nuestro organismo.  En el herbolario, una de las demandas más comunes, es aquella que tiene relación con los diferentes problemas y molestos síntomas que ocasiona una mala digestión. Y entre  ellos se incluyen naúseas, vómitos, gases, pesadez, digestiones lentas, hinchazón, acidez y reflujo, diarrea, estreñimiento, dolor de estómago, hemorroides,...

Las patologías asociadas a una digestión incorrecta son muchas y diversas: gastritis, úlcera gástrica y duodenal, hernia de hiato, trastornos en el funcionamiento del hígado y la vesícula, enfermedad de Chron, diarrea, colon irritable, procesos hemorroidales, intolerancias y alergias alimentarias,… Ocuparnos aquí de todos ellos con rigor no es posible, aunque sí nos acercaremos de un modo general al significado de eso que llamamos digerir bien.  Conoceremos  las plantas  y  los nutrientes que nos ofrece la naturaleza para facilitar el proceso digestivo y para aliviar la sintomatología asociada. Nos ocuparemos de descubrir qué podemos hacer para recuperar su salud y buen funcionamiento, y también  a lo importante que es la dieta que llevamos, el modo en el que nos alimentamos, un buen control del estrés y nuestra estabilidad emocional.

El sistema digestivo está formado por boca, esófago, estómago, intestinos delgado y grueso y ano.  Así como por otros órganos anexos como son el hígado, la vesícula y el páncreas. Además precisa de la participación de los sistemas nervioso y vascular.  Esto significa que gran parte del centro de nuestro cuerpo está dedicado a una función que requiere de la participación y armonía de un gran número de órganos y sistemas.

La digestión se inicia en la boca, una buena masticación es importantísima, y soluciona gran parte de los problemas digestivos más comunes.  Ya en la boca la saliva aporta una enzima, la ptialina, que comienza a disgregar los hidratos de carbono.

El proceso continuará en el estómago, dónde se segregan los jugos gástricos con ácido clorhídrico, imprescindible en el proceso digestivo. Tanto la escasez de ácidos gástricos, como el exceso pueden suponer un problema para una correcta digestión. Una de las afecciones más extendidas en relación con el proceso digestivo es la gastritis. Se trata del primer paso de un trastorno más importante: la úlcera gástrica y duodenal.

Junto con los jugos digestivos, existen otros protagonistas importantes en el proceso digestivo: los enzimas. Son proteínas cuya función es romper las moléculas de macronutrientes en sus partes constituyentes.  Ya hemos hablado de la enzima presente en la saliva, la ptialina.  En el estómago se secreta pepsina para descomponer las proteínas,.  Si por defecto de ácidos o de enzimas las proteínas no se digieren bien, se  producen intolerancias y trastornos de tipo alérgico.

En el duodeno aparecen nuevas enzimas: proteasas, amilasas y lipasas producidas por el páncreas y la bilis del hígado.  Las proteasas siguen descomponiendo las proteínas, las amilasas los hidratos de carbono y las lipasas y la bilis emulsionan la grasa. Los alimentos que requieren menos trabajo enzimático son las frutas, verduras y hortalizas que, en general, incorporan en su composición algunos enzimas necesarios para ser digeridos. La bromelaína de la piña o la papaína de la papaya, son especialmente activos y colaboran en la digestión del resto de alimentos.

La absorción de los nutrientes tiene lugar principalmente en el intestino delgado cuyas paredes constituyen un enorme filtro.  Los nutrientes son captados por unas vellosidades a través de las cuales se incorporan directamente a la corriente sanguínea. 

El intestino grueso recibe los desechos de la digestión y el agua, que es reabsorbida en su mayor parte. Finalmente, al recto llegan los desechos para ser expulsados.

La influencia psíquica y el estado anímico de la persona tienen una influencia directa en los órganos digestivos y en su funcionamiento.  Comer con tensión entorpece las digestiones y facilita tanto las úlceras como el ingerir calorías de más.  Un estado anímico tenso y estresado provoca digestiones lentas y pesadas, gases, hinchazón y dolor gástrico, ardor, vómitos estreñimiento e incluso úlceras.  Si además estos estados de estrés se mantienen en el tiempo, los desequilibrios digestivos pueden acentuarse y convertirse en problemas más graves.  Por tanto, comer en actitud tranquila, con una masticación lenta y sin prisa, es una de las primeras pautas que deberíamos seguir si queremos mantener nuestra salud digestiva.

Cómo ya hemos mencionado las afecciones digestivas son muchas y variadas.  Nos iremos ocupando de ellas en diferentes entradas de nuestro blog.

LA GASTRITIS

 Empezamos  en éste post, con la molesta GASTRITIS.  La gastritis es el primer paso de un trastorno más importante: la úlcera gástrica y duodenal. No obstante dicha evolución no tiene por qué producirse si se toman las medidas adecuadas. Es una inflamación de la mucosa gástrica que puede estar  producida por estrés excesivo, alimentación incorrecta, medicamentos, infecciones…. Suele iniciarse de manera lenta, a veces, pasan años sin que aparezcan más allá de molestias puntuales, pero en un momento determinado aparece un dolor, desagradable sensación de ardor o calambre en el estómago, especialmente agudo cuando se toman ciertos medicamentos o alimentos, o cuando se está más estresado de lo normal.  Otras veces se presenta como una anemia tenaz, debido a que la gastritis provoca un microsangrado de la mucosa estomacal que hace perder glóbulos rojos.

Se ha insistido en que es sencillamente un exceso de acidez gástrica, o una mayor secreción de jugos ácidos, pero si bien en la mayoría de casos existe un aumento de la secreción, no siempre es ésta la causa fundamental. En realidad el problema se presenta cuando fallan los mecanismos de protección contra esta extrema agresividad de los jugos gástricos cuando se produce dicha irritación mucosa.  Además existe un segundo tipo de gastritis denominada aquílica, y que se caracteriza precisamente por lo contrario, es decir por una secreción insuficiente, debida a diversos factores.

El tipo de alimentación es un factor que predispone claramente:  los productos refinados, el exceso de carnes y grasas, de especias fuertes, el uso  o abuso del café y del alcohol…  la forma en que comemos, rápida… y como ya hemos mencionado anteriormente cualquier tipo de estrés sostenido en el tiempo. Existe un gastritis inflamatoria o irritativa producida por el uso de medicamentos, especialmente agresivos, los antiinflamatorios. Y también los antibióticos, los corticoides, teofilina (utilizada en casos asma), la reserpina (en el tratamiento de la hipertensión)..

Algunos autores hablan de una causa de tipo infecccioso provocado por un microbio, el Helicobácter Pylori.  Aunque otros defienden que su presencia en forma patógena, no es la causa sino la consecuencia de la gastritis, úlcera,…

La prevención, es sin duda la mejor consejera en caso de gastritis.  Algunas de las medidas preventivas que se pueden adoptar son las siguientes:

  • Reducir el estrés en la medida de lo posible. Prácticas como el yoga, la respiración consciente, las técnicas de relajación,… pueden ser muy efectivas
  • Seguir una dieta adecuada en la que abunden frutas y verduras. Si en la dieta existe una gran presencia de alimentos ricos en grasas y proteínas (carnes, fritos y salsas) se provoca una mayor secreción de jugos gástricos.  No obstante también hay que tener cuidado con las frutas ácidas en general, el tomate…  Valorar también la tolerancia de la  fibra. La leche, a las 2-3 horas de su ingesta, provoca acidez.  No es cierto que calme la acidez, es tan sólo un efecto transitorio.
  • Es interesante reducir la presencia de azúcares y verduras flatulentas.
  • Hay que evitar masticar poco y rápido y comer deprisa y con el tiempo cronometrado.
  • Reducir en la medida de lo posible la toma de medicamentos, especialmente los destinados a aliviar dolor.
  • Evitar el tabaco y las bebidas alcohólicas así como especias picantes o muy fuertes.
  • Evitar también las prendas de vestir que compriman el estómago.
  • Sería interesante comer en pequeñas cantidades y evitar en todo caso “comilonas”.
  • Se aconseja probar la tolerancia personal a los alimentos y eliminar aquellos que sienten mal.
  • Los alimentos ni muy calientes, ni muy fríos.  Reposar las comidas y no acostarse inmediatamente después.

La medicina naturista nos habla de unos remedios muy simples pero muy eficaces: el jugo de patata cruda, de col cruda, o de granada.  Con dos o tres cucharadas antes de cada comida es suficiente. 5  veces al día en caso de gastritis aguda. La patata tiene un gran poder alcalinizante neutralizando la secreción gástrica.  Si resulta dificultosa su elaboración en la licuadora, en el herbolario existen jugos de los tres alimentos listos para ser ingeridos.

También la arcilla verde.  Una cucharadita de café en medio vaso de agua en ayunas, que se haya dejado reposar toda la noche.

La fitoterapia nos ofrece otras soluciones interesantes combinando la acción de plantas tranquilizantes  que eviten malas digestiones por tensión, nervios o problemas emocionales; la de plantas estomacales que alivien la irritación intestinal, la sensación de estómago lleno y el exceso de gases o fermentaciones; plantas estimulantes que por sus principios amargos, aumenten la producción de saliva, y de jugos gástricos en el estómago, agilizando también la acción de hígado y vesícula biliar, y en definitiva favoreciendo la digestión; por último, plantas antiácidas que neutralicen el exceso de acidez, cuando ésta sea la dificultad.

Como plantas digestivas señalar la manzanilla, el cardamomo, la cúrcuma, mejorana, boldo, cardo mariano, la tila, la menta, el jengibre, la milenrama, el mate, la hierba luisa, el ruibarbo, el hisopo, la agrimonia, la ulmaria.

Cómo plantas especialmente indicadas para el exceso de gases, el anís verde y estrellado, el hinojo, el comino, el coriandro y el clavo. Para estómagos perezosos, las plantas con principios amargos son interesantes: boldo, diente de león, cardo mariano, genciana, caléndula.

Para estómagos muy activos con exceso de acidez, el regaliz, el hibisco y la encina.

Melisa, lúpulo, hierba luisa, amapola, lavanda y albahaca son plantas relajantes que facilitan además el proceso digestivo.

El carbón activado es especialmente útil en caso de gases e hinchazón.

Pensando en las soluciones que nos ofrece la propia alimentación, ya hemos mencionado el importante papel que juegan las enzimas en el proceso digestivo.

Los vegetales frescos y crudos son una buena fuente de enzimas, y la piña y la papaya son especialmente activas. En la piña encontramos bromelina, una enzima proteolítica. La bromelina resiste la acidez del estómago y la alcalinidad del intestino. Es muy eficaz para tratar dispepsias, úlceras gástricas e insuficiencias pancreáticas.  Digestiones lentas y pesadas se ven favorecidas con su acción. La papaya contine papaína, otra enzima proteolítica que mejora la digestión de proteínas, en concreto la de la carne.  Es también antiinflamatoria y antiséptica.

Los vegetales o plantas amargas favorecen la producción de gastrina: escarola, endibia, berro, rábano y alcachofa.  También mejoran la función hepática.

Destacamos también la acción del cardo mariano que favorece la acción de la enzima glutatión peroxidasa, un antioxidante del hígado.

El miso es una excelente fuente de enzimas digestivas.

En nuestra tienda on-line encontrarás productos que combinan la acción de las plantas que hemos mencionado, y también complejos enzimáticos que por presentar todo el grupo de enzimas implicadas en el proceso digestivo, alivian las digestiones pesadas y complejas.

Otro suplemento nutricional importante cuando está dañada la pared del estómago o del intestino es la glutamina. La glutamina desinflama y aminora la irritación estomacal de la gastritis.  Muy útil también en casos de reflujo gástrico, y de intestino permeable, colon irritable, Crhon,..  En todo caso, es conveniente consultar a su profesional de la salud, que pautará la dosis requerida.  Puede interaccionar además con medicación anticonvulsionantes y tratamientos de quimioterapia.

Finalmente, los probióticos pueden estar indicados en determinados problemas digestivos.  Sobretodo cuando están relacionados con infecciones bacterianas.   Algunas de ellas facilitan la digestión. Por ejemplo, las bacterias probióticas secretan vitaminas del grupo B y lactasa, que ayudan a descomponer la lactosa y regulan el equilibrio del PH en el tracto digestivo, y descomponen las partículas de los alimentos, evitando que se acumulen en intentinos y cólon.